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Helado de leche merengada casero sin lactosa y sin heladera

  • Preparación
    15 min
  • Cocinado
    15 min
  • Raciones
    4
  • Ready In
    30 min

 Icono sin lactosa  Sin gluten

Si eres fan de la leche merengada pero tienes alguna intolerancia alimentaria, esta receta es para ti. Es un helado cremoso, con ese sabor tan característico a limón y canela, pero adaptado para que puedas disfrutarlo sin preocupaciones: es apto para intolerancia a la fructosa y al sorbitol, intolerancia a la lactosa, sin gluten y bajo en FODMAPs. Y lo mejor de todo, no necesitas heladera para hacerlo, solo un bol, unas varillas y el congelador.

Para conseguir que sea bajo en FODMAPs, dos ingredientes son clave. El primero es la nata sin lactosa, que sustituye a la nata normal sin perder cremosidad ni sabor, pero eliminando la lactosa, que es uno de los FODMAPs que peor toleran muchas personas con problemas digestivos. El segundo es la dextrosa, que uso como edulcorante en lugar de azúcar común. A diferencia de la sacarosa, la dextrosa es glucosa pura, y la glucosa se absorbe directamente en el intestino sin depender del transporte de la fructosa, por lo que no genera los síntomas típicos de la intolerancia a la fructosa ni del sorbitol. Además, tiene una ventaja extra a nivel de textura: ayuda a evitar que se formen cristales de hielo, así que el helado queda mucho más cremoso y suave.

El resto de ingredientes (claras de huevo, limón, canela) son naturalmente bajos en FODMAPs y no suelen dar problemas, así que puedes centrarte en disfrutar del proceso. Como siempre, te recomiendo revisar el etiquetado de los productos que uses, ya que las marcas pueden variar en su composición, y ajustar las cantidades a tu tolerancia individual.

Ingredientes

    Procedimiento

    Paso1

    1. Prepara la piel de limón

    Pela el limón y quédate solo con la parte amarilla de la piel. Evita la parte blanca, porque amarga y puede estropear el sabor final.

    Paso2

    2. Infusiona la nata con limón y canela

    En una olla, pon 150 ml de nata sin lactosa junto con la piel de limón, la ramita de canela y la dextrosa. Calienta a fuego suave y deja infusionar durante unos 10 minutos, sin que llegue a hervir. Cuela la mezcla para retirar la piel de limón y la canela, y deja que se atempere mientras preparas el resto.

    Paso3

    3. Monta las claras a punto de nieve

    Bate las 2 claras de huevo con unas varillas. Cuando empiecen a blanquear, añade el resto de la dextrosa y sigue batiendo hasta que estén bien firmes.

    Truco para saber si están listas: da la vuelta al recipiente. Si no se caen, están perfectas.

    Paso4

    4. Monta el resto de la nata

    Monta los 350 ml de nata sin lactosa restantes. Es importante que esté bien fría para que monte correctamente.

    Paso5

    5. Mezcla todos los ingredientes

    Junta las claras montadas, la nata montada y la infusión de nata con limón y canela. Mezcla con movimientos envolventes y con cuidado, para que la mezcla no pierda aire. Este paso es clave para conseguir un helado ligero y cremoso.

    Paso6

    6. Congela

    Vierte la mezcla en un molde y llévala al congelador durante toda la noche (mínimo 8 horas).

    Paso7

    7. Sirve y decora

    Antes de servir, saca el helado del congelador unos 15 minutos antes y déjalo a temperatura ambiente. Así será mucho más fácil desmoldarlo y tendrá la textura perfecta. Decora con canela molida, ralladura de limón y, si quieres, unos canutillos de chocolate sin gluten que simulan las ramitas de canela.

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