No todos los SIBO son iguales, y saber cuál tienes cambia mucho el camino a seguir. Lo digo desde la experiencia: me he hecho la prueba del aliento muchas veces y, con cada informe, he aprendido a leer qué dice mi intestino.
En este artículo te cuento qué es el SIBO, cuáles son sus tipos, qué síntomas se asocian a cada uno y cómo se interpreta la prueba que permite diferenciarlos. Al final encontrarás también cómo prepararte para hacértela.
¿Qué es el SIBO?
El SIBO (por sus siglas en inglés, Small Intestinal Bacterial Overgrowth) es un sobrecrecimiento de microorganismos en el intestino delgado. La guía del American College of Gastroenterology lo define como un exceso de bacterias en el intestino delgado que provoca síntomas digestivos (ACG, 2020).
La mayor parte de nuestra microbiota vive en el intestino grueso, que es donde le corresponde. Cuando proliferan en el delgado, fermentan parte de lo que comemos antes de tiempo y producen gases.
Esos gases son la clave de todo: según cuál predomine, hablamos de un tipo de SIBO u otro, y son también lo que mide la prueba del aliento.
¿Qué tipos de SIBO hay y qué síntomas da cada uno?
Hay cuatro tipos de SIBO según el gas que predomina: hidrógeno, metano, mixto y sulfuro de hidrógeno. No es un detalle técnico: cada gas lo producen microorganismos distintos, que actúan de forma diferente sobre el intestino y, sobre todo, que responden de forma diferente al tratamiento.
SIBO de hidrógeno
Es el tipo más frecuente. Lo producen bacterias que fermentan los hidratos de carbono en el intestino delgado y liberan hidrógeno, y suele relacionarse con el síndrome del intestino irritable con predominio de diarrea.
Sus síntomas más habituales son:
- Hinchazón y distensión abdominal, que suele empeorar después de comer y a lo largo del día, de forma que por la mañana la tripa está más plana que por la noche.
- Gases y ruidos intestinales frecuentes.
- Dolor abdominal tipo cólico.
- Diarrea o heces blandas, a veces con urgencia.
Cuando el sobrecrecimiento es intenso o se mantiene en el tiempo, puede interferir en la absorción de nutrientes como la vitamina B12, el hierro o las vitaminas liposolubles, y muchas personas describen también cansancio.
Metano o IMO
Aquí los protagonistas no son bacterias, sino arqueas, unos microorganismos distintos; la principal es Methanobrevibacter smithii. Como pueden crecer también fuera del intestino delgado, la guía americana de 2020 propuso llamarlo IMO, sobrecrecimiento intestinal de metanógenos (Takakura y Pimentel, 2020).
El metano ralentiza el tránsito intestinal, y por eso su síntoma más característico es el estreñimiento; de hecho, suele relacionarse con el síndrome del intestino irritable con predominio de estreñimiento. Además:
- Heces duras y menos deposiciones de lo habitual.
- Sensación de evacuación incompleta.
- Pesadez y saciedad temprana: te llenas enseguida.
- Hinchazón muy persistente, que a menudo no mejora tanto entre comidas como en el de hidrógeno.
SIBO mixto
Es cuando la prueba muestra a la vez hidrógeno y metano por encima de los valores de referencia. Los síntomas son más cambiantes, porque se combinan los dos perfiles:
- Alternancia de diarrea y estreñimiento, con épocas de uno y de otro.
- Hinchazón muy marcada, que suele ser el síntoma de fondo.
- Gases y pesadez a la vez.
Es un tipo especialmente importante de identificar, porque tratar solo uno de los dos gases puede dejar el otro sin resolver.
SIBO de sulfuro de hidrógeno
Es el menos conocido y el más reciente en la literatura científica. Lo producen bacterias que generan sulfuro de hidrógeno, un gas que en exceso puede irritar la mucosa intestinal. Se asocia a:
- Diarrea, a menudo con urgencia.
- Gases con olor a huevo podrido, la pista más característica.
- Dolor abdominal y, en algunas personas, náuseas.
Resumen
| Tipo | Gas | Síntomas más característicos |
|---|---|---|
| Hidrógeno | H₂ | Hinchazón que empeora a lo largo del día, gases, dolor cólico, diarrea |
| Metano (IMO) | CH₄ | Estreñimiento, heces duras, pesadez, saciedad temprana, hinchazón persistente |
| Mixto | H₂ + CH₄ | Alternancia de diarrea y estreñimiento, hinchazón muy marcada |
| Sulfuro de hidrógeno | H₂S | Diarrea con urgencia, gases con olor a huevo, dolor abdominal |
Los síntomas orientan, pero no diagnostican: se solapan mucho entre tipos y con otras patologías digestivas. El tipo lo confirma la prueba, y la valoración, tu digestivo.
¿Por qué es importante saber qué tipo de SIBO tienes?
Porque cada tipo se trata de forma diferente, y acertar con el tipo influye directamente en que el tratamiento funcione.
En la práctica clínica, el SIBO de hidrógeno suele tratarse con un antibiótico de acción intestinal, mientras que en el metano es habitual recurrir a combinaciones, porque las arqueas responden peor a un único antibiótico. Además, en el metano a menudo hay que abordar también el estreñimiento. En el mixto hay que cubrir los dos gases, y en el de sulfuro el abordaje está todavía menos definido.
Si el tratamiento no se ajusta al tipo, es posible que los síntomas mejoren solo en parte o que vuelvan pronto. La pauta concreta siempre la decide tu digestivo según tu caso.
¿El SIFO es un tipo de SIBO?
El SIFO no es un tipo de SIBO, aunque a menudo se nombran juntos. Es un sobrecrecimiento de hongos, sobre todo cándida, en el intestino delgado, y por eso algunos profesionales los agrupan bajo el paraguas de los “sobrecrecimientos intestinales”.
Sus síntomas se parecen mucho a los del SIBO, pero hay una diferencia importante: no se detecta con la prueba del aliento, porque los hongos no producen hidrógeno ni metano de forma medible así. Su diagnóstico es más complejo y la evidencia todavía es limitada, así que si sospechas de él, coméntalo con tu digestivo.
¿Cómo saber qué tipo de SIBO tienes?
El tipo de SIBO se identifica con la prueba del aliento, que mide el hidrógeno y el metano que exhalas durante varias horas tras tomar una solución de azúcar (lactulosa, lactitol o glucosa).
Recoges muestras de tu aliento en unos tubos a intervalos regulares y el laboratorio analiza cuánto gas hay en cada una. El resultado es una curva para cada gas, y su forma es lo que indica el tipo.
¿Cuándo es positiva la prueba del aliento?
Los criterios más usados son los del Consenso Norteamericano sobre pruebas de aliento (Rezaie et al., 2017):
| Tipo | Criterio de positividad |
|---|---|
| H₂Hidrógeno | Sube 20 ppm o más sobre el valor basal en los primeros 90 minutos |
| CH₄Metano (IMO) | Llega a 10 ppm o más en cualquier momento de la prueba |
| H₂ + CH₄Mixto | Se cumplen los dos criterios anteriores |
| H₂SSulfuro de hidrógeno | No se mide en esta prueba; ver el apartado siguiente |
Cada laboratorio puede aplicar valores ligeramente distintos, así que revisa siempre los de referencia de tu informe.
¿Se puede detectar el sulfuro de hidrógeno?
La prueba estándar no mide el sulfuro de hidrógeno, pero la curva da pistas. Una curva de hidrógeno casi plana, con valores muy bajos durante toda la prueba en una persona con síntomas, puede hacer sospechar que otras bacterias están consumiendo ese hidrógeno para producir sulfuro. Es una pista, no un diagnóstico: la interpretación corresponde a tu digestivo.
Mi experiencia: del metano al mixto
Mi historia con el SIBO es un buen ejemplo de por qué conviene repetir la prueba. En 2020, mi resultado fue SIBO de metano: el metano superaba los 10 ppm. En 2022, tras una recaída, el resultado cambió a SIBO mixto: el hidrógeno subía muy por encima de los 20 ppm y el metano también estaba elevado.

Es decir, el tipo de SIBO no es fijo: puede cambiar de una recaída a otra, y con él, el tratamiento que necesitas. Si hubiera dado por hecho que seguía siendo metano, el abordaje no habría sido el adecuado.
¿Por qué vuelve el SIBO? Las recaídas
El SIBO tiene tendencia a reaparecer, lo que en lenguaje médico se llama recidiva. En un estudio que siguió a pacientes tratados con éxito, el sobrecrecimiento había vuelto en el 12,6 % a los 3 meses, en el 27,5 % a los 6 y en el 43,7 % a los 9 meses (Lauritano et al., 2008). Entre los factores asociados estaban la edad avanzada, haber sido operado de apendicitis y el uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones, como el omeprazol.
La razón es que el SIBO casi nunca aparece solo: suele haber una causa de fondo que lo favorece, como un tránsito intestinal lento, cirugías abdominales previas, determinados fármacos u otras patologías digestivas. Si esa causa no se aborda, el sobrecrecimiento tiene más fácil volver.
Por eso, ante una recaída, lo recomendable es volver a hacer la prueba en lugar de repetir el mismo tratamiento, y trabajar con tu digestivo en qué lo está favoreciendo en tu caso.
¿Cómo prepararse para la prueba del aliento?
Una buena preparación es lo que hace fiable el resultado, porque evita que otros factores alteren los gases que se miden. Estas son las indicaciones habituales:
- 4 semanas antes: sin antibióticos.
- 15 días antes: sin probióticos, si tu laboratorio lo indica (el consenso norteamericano no fija una postura cerrada sobre este punto).
- El día anterior: dieta de preparación, solo con carne, pescado, marisco y huevos, con aceite y sal. Algunos laboratorios desaconsejan también el arroz blanco, el jamón y los caldos de huesos.
- 12 horas antes: ayuno.
- Medicación: si tomas alguna de forma habitual, consúltalo antes con tu centro.
Si quieres ideas para ese día, aquí tienes mi menú completo antes de la prueba, con el fiambre de pollo casero y los huevos rellenos de gambas.
Cada laboratorio tiene su propio protocolo, así que sigue siempre sus indicaciones.
Preguntas frecuentes sobre los tipos de SIBO
¿Qué síntomas hacen pensar en hacerse la prueba?
La guía americana sugiere la prueba en personas con dolor abdominal, gases, hinchazón o diarrea, y la medición de metano cuando hay estreñimiento (ACG, 2020). Si estos síntomas son frecuentes, el primer paso es consultarlo con tu digestivo.
¿Cuánto dura la prueba del aliento?
Lo habitual es unas 3 horas, con una muestra de aliento cada 15 o 20 minutos (estudio sobre pruebas de aliento). Conviene ir con tiempo y con algo para entretenerte.
¿Se puede tener más de un tipo de SIBO a la vez?
Sí. Cuando el hidrógeno y el metano superan a la vez los valores de referencia, se habla de SIBO mixto.
Si da positivo, ¿hay que tomar antibiótico?
La guía americana sugiere antibióticos en pacientes con síntomas y SIBO confirmado, pero el tratamiento depende del tipo y de cada caso. Por eso es tan importante saber qué tipo tienes y que lo valore tu digestivo.
¿El SIBO puede volver?
Sí. Es frecuente que reaparezca, sobre todo si no se aborda la causa que lo favorece, y el tipo puede cambiar de una vez a otra, como me pasó a mí del metano al mixto. Te lo explico en el apartado de recaídas.
Conclusión
Saber qué tipo de SIBO tienes es el punto de partida, porque el abordaje cambia según el gas que predomina. Los síntomas dan pistas, la prueba del aliento lo confirma y tu digestivo es quien interpreta el conjunto.
Si prefieres verlo en vídeo, aquí tienes el reel de los tipos de SIBO. Y si ya te has hecho la prueba, cuéntame en comentarios qué te salió: hidrógeno, metano o mixto.
Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
Fuentes
- Pimentel M, Saad RJ, Long MD, Rao SSC. ACG Clinical Guideline: Small Intestinal Bacterial Overgrowth. Am J Gastroenterol. 2020;115(2):165-178.
- Rezaie A, Buresi M, Lembo A, et al. Hydrogen and Methane-Based Breath Testing in Gastrointestinal Disorders: The North American Consensus. Am J Gastroenterol. 2017;112(5):775-784.
- Takakura W, Pimentel M. Small Intestinal Bacterial Overgrowth and Irritable Bowel Syndrome: An Update. Front Psychiatry. 2020;11:664.
- Lauritano EC, Gabrielli M, Scarpellini E, et al. Small intestinal bacterial overgrowth recurrence after antibiotic therapy. Am J Gastroenterol. 2008;103(8):2031-2035.
- Selection of a cut-off for high- and low-methane producers using a spot-methane breath test.


