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Todo acerca de Congelar y descongelar alimentos

Una forma de economizar recursos varios, es preparar el doble de la cantidad de comida que vamos a ingerir en el momento y destinar la segunda mitad a congelarla.

¿De qué forma se economiza? De muchas, una es el tiempo, tiempo en la elaboración de los alimentos y tiempo en la cocción de los mismos, con lo cual estamos economizando energía, tanto personal como de recursos energéticos (agua, gas o electricidad)

Todo acerca de Congelar y descongelar alimentos

Si vamos a preparar verduras y nos hemos puesto en la tarea, pelar cuatro patatas de una vez, nos insumirá menos tiempo que pelar dos patatas en dos ocasiones diferentes, ya tenemos los elementos sobre la mesada, el recipiente para los residuos, el recipiente donde colocaremos las verduras peladas, etc. En el momento de lavar los “cacharros”, todo aquello que hemos ensuciado, la tabla de cortar, los cuchillos, la procesadora de alimentos, da igual si fueron dos calabacines o cuatro, pero solo debemos lavarlos una vez!

Una vez que los alimentos están en el “fuego”, si es doble de cantidad tardará mas en llegar al punto de ebullición, pero una vez llegado este, el tiempo de cocción es el mas o menos el mismo independientemente de la cantidad de comida dentro de la olla.

Otra ventaja de congelar los alimentos es que, los productos de estación se pueden adquirir cuando están en su punto de maduración y generalmente con el precio mas bajo. Si se elaboran y se conservan, se podrán disfrutar todo el año, manteniendo su calidad y con la ventaja de haberlos adquirido a un precio económico, incluso degustarlos en momentos en que no se encuentran disponibles en las tiendas.

Congelar tiene sus técnicas y trucos:

El uso de productos congelados nos puede brindar muchas ventajas, nos ahorrará tiempo y energía, si se realiza de la manera adecuada.

El proceso de congelación es un método de conservación que, si se hace correctamente, logrará que los alimentos mantengan todas las cualidades, nutrientes y evitará la proliferación de microorganismos, aunque si la comida estaba contaminada antes de ser congelada, al invertir el proceso seguirá igual, ya que el crecimiento de las bacterias se detiene, pero no se eliminan.

Lo primero a tener en cuenta, es que nuestro aparato refrigerador sea adecuado para tal fin, ya que algunos permiten conservar los productos ya congelados industrialmente pero para congelar productos frescos no es apropiado, porque no aseguran la calidad del resultado final.

Para congelar alimentos en casa es necesario tener un refrigerador con clasificación de 4 estrellas, como mínimo.

Cuantas más estrellas tenga el congelador, permitirá guardar los alimentos con mayor seguridad y durante más tiempo, aunque también hay que tener en cuenta que todos los comestibles tienen un límite de durabilidad, una fecha de caducidad sin perder sus propiedades.

Formas de congelación dependiendo del tipo de alimento

El segundo punto, es la forma en que se congelarán: es necesario la utilización de recipientes adecuados donde colocar la comida antes de ser introducida en el frío. Dependerá el sabor y la consistencia de los alimentos descongelados la forma en que recibieron las bajas temperaturas y se realizó el proceso.

El punto de congelación de cada alimento es diferente y se establece en función del contenido de agua, sales minerales, azúcares y proteínas; la temperatura de congelación varía según su composición.

Como es lógico, surgirá la pregunta de qué alimentos son aptos para ser congelados y cuál es la mejor forma de hacerlo y la respuesta es que, la gran mayoría de ellos pueden ser congelados si se encuentran envasados correctamente, aunque también hay excepciones que veremos en próximas entregas. Casi todos los alimentos pueden congelarse si se preparan adecuadamente para que, al aplicar el frío intenso, no se deterioren. Para obtener resultados óptimos es necesario congelar productos frescos, sin daños y bien limpios.

Las carnes deben deshuesarse y quitarles el exceso de grasa, al pollo la piel y al pescado las escamas y las aletas. Es necesario protegerlos de las llamadas quemaduras por frío, que oscurecen generalmente los bordes de los alimentos; eso se evita envolviéndolos o colocándolos en recipientes especiales que admitan el congelado.

Dónde y cómo guardarlos

Los productos de forma irregular se guardan mejor el láminas que envuelvan los contornos, es una manera de ahorrar espacio. El film o papel transparente es adecuado para proteger verduras y frutas, el papel de aluminio es ideal para las carnes y los pescados. Ambos sistemas se adaptan, se adhieren y no forman espacios vacíos.

Los líquidos, ya sean caldos, salsas o guisos aumentan su tamaño una vez congelados, por lo tanto no debe llenarse el recipiente hasta el máximo de su capacidad.

Es aconsejable evitar los envases de cristal y con los envases plásticos, debemos tener la precaución de que sean aptos para el congelador, herméticos y resistentes a las bajas temperaturas.

El pan y la bollería también se pueden congelar, siempre que se haga cuando están frescos y tiernos. El pan de molde o pan en rebanadas, debe congelarse envuelto en las porciones que se utilizarán posteriormente.

Una norma general es que, para congelar alimentos, se deben hacer porciones adecuadas al uso posterior, la cantidad suficiente para una comida y se almacena individualmente.

Cuando se preparen grandes cantidades de comida con el objetivo de congelar alimentos, se debe dividir en porciones y colocar en varios recipientes para retirar del congelador sólo lo que se consumirá en ese momento, sin necesidad de descongelar la totalidad, ya que una vez descongelado un alimento se debe consumir en el mínimo tiempo posible y no puede volver a congelarse.

 

Congelados industriales adquiridos en el supermercado

Para finalizar con la serie de consejos relacionados con los alimentos congelados, hoy daré unas consideraciones con respecto a los congelados industriales, los productos que compramos en el supermercado o en tiendas especializadas.

Si tenemos previsto comprar congelados, no debemos olvidar llevar la bolsa isotérmica e introducirlos en ella para evitar cortar la llamada cadena de frío. Los cambios de temperatura pueden alterar los contenidos nutricionales de los alimentos, debemos tener especial cuidado si compramos para guardar en nuestro propio congelador, no es tan importante si pensamos consumirlos al llegar a casa. (Recordar que un producto congelado, una vez que se ha recuperado la temperatura ambiente no puede volver a congelarse).

Cuando hacemos la compra, debemos dejar para el final el recorrido por la zona donde se encuentran los congelados, éstos deben ser los últimos artículos que coloquemos en el carrito o la cesta.

Una buena acción es seleccionar los productos antes de cogerlos del arcón, como forma de contribuir con el medio ambiente. Al dejar abierta la puerta durante mucho tiempo, se pierde frío y es necesario un consumo de energía para mantener las bajas temperaturas, algo que se puede evitar.

Todos los dispositivos que contienen alimentos congelados deben tener un termómetro visible, es recomendable comprar en aquellos establecimientos que aseguren una temperatura de -15ºC como mínimo.

Además de comprobar la temperatura del arcón, debemos asegurarnos que los recipientes o envases que colocamos en nuestra cesta no tengan roturas y que el alimento se encuentra dentro del plazo de consumo preferente.

Siempre hay que escoger envases en perfectas condiciones, si están húmedos, con escarcha o con escamas de hielo significa que en algún momento se ha roto la cadena de frío, es preferible dejarlos donde están y reclamar al encargado de la sección.

Si compramos en sitios donde los arcones son horizontales, que tienen la puerta en la parte superior, es bueno saber que ese tipo de freezer tienen una capacidad de máxima de almacenaje indicado por una línea y que no se debe coger ningún alimento que sobrepase la misma.

Por último, intenta no tardar demasiado en llegar a casa con la compra…

Congelar y descongelar

Si entramos en la rutina de almacenar alimentos frescos mediante el proceso de congelado, es importante saber que no toda la comida resiste el mismo tiempo de congelación, no todos los alimentos duran lo mismo antes de caducar.

La carne vacuna y de ave en trozos, se mantienen congeladas hasta doce meses en perfectas condiciones, sin perder los nutrientes, pero el pescado y el cordero duran la mitad y los alimentos elaborados, los que compramos precocinados, el pan y la carne picada o procesada duran sólo tres meses.

Por eso es necesario colocar etiquetas en los envases o envoltorios de la comida que congelamos nosotros mismos, para asegurarnos que ingeriremos alimentos de calidad.

Hay varios sistemas de etiquetar, pero los mas habituales son colocar directamente en el envase una etiqueta con la descripción del contenido y la fecha.

Otra forma, para mi más recomendable, es colocar una etiqueta con un número en el envase y llevar un cuaderno de notas, donde se especifique que en número 8, por ejemplo, son cuatro filetes de ternera congelados el 26 de marzo de 2012.

De esta manera, tendremos controlado el contenido de nuestro congelador, podremos consultar en nuestro “cuaderno” antes de hacer la compra y solo adquirir lo necesario.

Es una forma de evitar que en el fondo del arcón tengamos alimentos olvidados, con fecha cercana a caducar, o que tengamos que abrir el congelador durante mas tiempo del necesario para rebuscar en las existencias, con lo cual estamos consumiendo energía innecesaria, ya que una vez cerrada la puerta, el congelador deberá recuperar el frío que se ha perdido mientras buscábamos en él.

También hay que tener en cuenta el proceso de descongelación, igual de importante para conservar la calidad de los alimentos.

Las verduras y hortalizas que se vayan a consumir cocidas, se pueden descongelan en agua hirviendo, verterlas directamente en agua salada en ebullición o en el microondas, según las instrucciones detalladas en los envases.

Las carnes en trozos pequeños para guisar, ya sea ternera, cerdo, pollo o pescado se pueden cocinar directamente. Los filetes que haremos a la plancha, es mejor descongelarlos a temperatura ambiente o colocarlos la noche anterior en el frigorífico para hacer un descongelado mas lento.

No se deben descongelar los alimentos directamente bajo el grifo, de esa manera se perderán nutrientes. Ante una emergencia, hay que colocar el alimento en una bolsa impermeable para que el agua no entre en contacto directo con el mismo.