Cómo leer el etiquetado de los productos. Parte II. Declaraciones nutricionales ¿Verdad o manipulación?

Declaraciones nutricionales verdad o manipulación

¿Entendemos qué significa cuando en la etiqueta pone en grande y de forma llamativa reclamos como bajo en grasa, sin azucares añadidos o light? Estos son las llamadas declaraciones nutricionales que vienen contempladas en el Anexo del reglamento (CE) Nº 1924/2006, esto nos da a entender que un alimento posee propiedades nutricionales beneficiosas (por que se incrementa, se reduce o elimina alguna sustancia o nutriente que lo contienen) en favor de nuestra salud. Pero, algunas marcas no son todo lo transparentes que debieran, y hecha la ley hecha la trampa. A continuación te explicamos que significa cada una de estas declaraciones de alimento saludable y te aclaramos como algunas marcas las pueden llevar a su terreno no siendo tan favorables para nuestra salud.

Bajo en azúcares o sin azúcares añadidos:

Veamos primero aquellas a las que hacen referencia a los azucares:

Bajo contenido de azucares: Si se trata de un alimento solido contiene 5g o menos de azúcar por cada 100g y si es un líquido será menos de 2,5g por 100ml.

Sin azucares: o contiene más de 0,5g por cada 100g o 100ml.

Sin azucares añadidos: Estos productos son los que todos los intolerantes a la fructosa debemos evitar (o al menos tener cuidado) a la hora de hacer la compra. En muchas etiquetas veremos “Sin azúcares añadidos” pero al darle la vuelta con letra pequeña podemos encontrarnos “Con edulcorantes”. Aunque viene especificado a veces no es tarea fácil identificar la composición real, pues se combinan varios edulcorantes entre sí. La normativa permite a la industria añadir azucares sin tener que declararlos con la palabra “Azúcar”, basta con que se añada un alimento o ingrediente endulzante que lleve azúcar, por ejemplo un producto puede incorporar miel, zumo, o sirope de agave al alimento y está cumpliendo la ley. Algunos de los más comunes: sacarosa, fructosa, jarabe de fructosa, jarabe de maíz, jarabe de agave, siropes, caramelo, dextrosa, melaza, almíbar, miel. Basta con leer la etiqueta de ingredientes u observar la tabla nutricional en el apartado de hidratos de carbono y ver la cantidad de azucares.

En nuestra publicación Como leer el etiquetado de los productos. Parte I: Los azúcares, tenemos el ejemplo de los copos de avena sin azucares añadidos y como leer los ingredientes y valores nutricionales para identificar estos azucares.

Otras declaraciones populares: Alimentos bajos en grasas y productos light

Bajo en grasa: Significa que contiene menos de 3g de grasa por 100 g en los alimentos sólidos y en los líquidos 1,5 g de grasa por 100ml.

Productos light: Un producto es light cuando reduce un mínimo de un 30% las calorías de uno (o más nutrientes) de su composición original. Sin embargo, hecha la ley hecha la trampa,  muchos productos para devolver el sabor o textura que han perdido con esta reducción de azucares o grasas se añaden otros ingredientes, siendo habitualmente edulcorantes, azucares refinados o sustitutivos de grasas. Algunos ejemplos de productos que tienen su versión light: Quesos, cereales, patatas, mermeladas, bebidas con gas, mayonesas o incluso algunas marcas al yogur natural, a la versión light se le añade artificialmente más lactosa, para aumentar su sabor y mantener la textura del original ya que se ha reducido su contenido graso.

Veamos un ejemplo de un producto original y su versión light o ligera. En este caso hemos escogido la Mayonesa.

Etiqueta de mayonesa Hellmann’s original:

Etiqueta de mayonesa Hellmann’s light:

Para ver de lo que estamos hablando y como las marcas modifican la composición para mantener tanto la textura como el sabor vemos el ejemplo de la mayonesa, nada recomendable para los intolerantes a la fructosa consumir mayonesa de tipo industrial. Solo aconsejamos el consumo de la mayonesa casera. En el etiquetado anterior podemos ver en primer lugar que se sustituye el aceite de soja por el de nabina, también conocido como el aceite de colza, nada saludable si analizamos como se obtiene, por otro lado se sustituye el vinagre de vino blanco por el de alcohol. Se sigue manteniendo el almidón, azúcar, sal, la yema de huevo de las gallinas camperas. Pero ahora entran otros componentes que no se encontraban en el producto original que van a potenciar su sabor y nos va a dar una textura cremosa como son: Nata en polvo, fibra cítrica (en mayor concentración que el zumo de limón), espesantes (goma guar, goma xantana), harina de mostaza, aroma natural de mostaza.

Otras etiquetas con denominación “Sin”

Sin conservantes o colorantes, en muchas ocasiones no es totalmente cierto porque puede contener otros químicos como: antiaglomerantes, espesantes, potenciadores del sabor, endurecedores, espumantes, emulgentes, sales de fundido…

Sin sal / bajo en sal: Aquí tenemos que distinguir en cuatro tipo de declaraciones:

  • Bajo contenido de sal (sodio): Hasta un 0,3% de sal.
  • Muy bajo contenido en sal (sodio): No puede tener más de un 0,1% de sal
  • Sin sal (sodio): No puede tener más de un 0,1% de sal
  • Contenido reducido en sal: Debe tener un 25% menos de sal que los alimentos de su misma categoría

Por ejemplo, el jamón cocido normal la media es de 2,2g de sal por cada 100g de producto, en los reducidos en sal se suele rebajar hasta 1,3g, así que cumple la normativa de tener un 30% menos de sal, pero no es un producto bajo en sal.

Mal uso de las etiquetas para hacer marketing:

Alimentos naturales/Bio: La comida ecológica está de moda, pero realmente ¿Sabemos realmente lo que significa el térmico ecológico? Muchas empresas alimentarias nos venden falsos bio, que en realidad no lo son. El reglamento europeo protege el uso de esta terminología especificando que “los productos o sus ingredientes han sido obtenidos conforme a las normas de producción ecológicas”, para poder etiquetar el producto debe estar certificado por un tercero, por una empresa externa o por comités autonómicos de agricultura ecológica. A pesar de ellos hay establecimientos o marcas que a pesar de que no lo incluyen en sus productos, si aparecen en publicidad de la marca (redes sociales, tiendas, etc).

Otras empresas pueden inducir a error al consumidor utilizando términos como natural, artesano, casero,  tradicional entre otros para provocar la compra del consumidor cliente pero esto no significa que sean ecológicos (eco), biológicos (bio) o orgánicos.

Otra artimaña es productos con un solo ingrediente bio etiquetarlo como tal. Esto ocurre mayoritariamente en los productos cosméticos en el que solo uno de sus componentes es biológico.

Otra cosa que llama la atención es que en muchos supermercados hay un único pasillo de productos “bio”, que mezclan con otros productos sin gluten, sin lactosa, light, dietéticos, etc. ¿Qué tendrá que ver o es que nos están manipulando?

Sin gluten: El gluten es perjudicial para salud de las personas intolerantes a esta sustancia, aunque gente sin esta intolerancia la “considera” más saludable y se apunta a la moda (error). La mayoría de alimentos frescos están libres de este alérgeno al igual que muchos cereales y semillas, pero existen marcas que a pesar de no contener esta proteína, lo especifican en su etiquetado, por ejemplo algunas frutas, legumbres, el aceite o la leche esto está considerado como publicidad engañosa.

Hay muchas más declaraciones en el anexo de reglamento (CE) Nº1924/2006. Pero hoy hemos querido contarte aquellas más controvertidas por los trucos aplicados por la industria.

Si quieres saber más sobre el etiquetado de productos te dejamos otros articulos del blog:

Como leer el etiquetado de los productos. Parte I: Los azúcares
Cómo leer el etiquetado de los productos. Parte III: Cantidades diarias recomendadas/orientativas
Cómo leer el etiquetado de los productos. Parte IV: Aprende a leer una etiqueta desde 0

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